Santo Domingo, R.D. – La población dominicana enfrenta una doble carga en materia energética: apagones frecuentes y facturas eléctricas cada vez más elevadas. Esta situación ha generado malestar en hogares, comercios e industrias, que sienten que pagan más por un servicio que no reciben de manera continua ni con la calidad esperada.
En distintos sectores del país se reportan cortes de electricidad de entre 4 y 8 horas diarias, lo que afecta la vida cotidiana de las familias y provoca pérdidas millonarias a los comerciantes. Al mismo tiempo, las facturas reflejan aumentos significativos que muchos usuarios no logran entender, pues asocian el alza con una mejora en el servicio que no se percibe en la práctica.
Factores detrás del aumento de la tarifa
Las autoridades y expertos del sector explican que los incrementos en la factura eléctrica responden a diversos factores:
- Costos internacionales de combustibles fósiles: el gas natural, el carbón y el fuel oil han subido de precio en los mercados internacionales, encareciendo la generación eléctrica.
- Desmonte del subsidio eléctrico: en el marco del Pacto Eléctrico, el Gobierno ha iniciado la reducción gradual de subsidios, lo que transfiere mayor carga económica al consumidor final.
- Volatilidad cambiaria e inflación: la devaluación del peso frente al dólar y el encarecimiento de las importaciones también repercuten en los costos del sistema.
- Pérdidas en el sistema eléctrico: tanto las técnicas (fugas y deficiencias en redes) como las no técnicas (fraudes y conexiones ilegales) elevan los costos de operación, que terminan reflejándose en la factura.
- Mayor demanda de energía: el crecimiento poblacional y el uso intensivo de aparatos eléctricos, especialmente aires acondicionados, han incrementado la demanda en niveles históricos.
¿Por qué persisten los apagones?
El alza en las tarifas no ha evitado los apagones, debido a limitaciones estructurales en el sistema:
- Capacidad de generación insuficiente frente a la demanda, agravada cuando plantas salen de servicio por averías o mantenimiento.
- Fallas en redes de distribución, con transformadores y líneas que no soportan la carga.
- Factores climáticos y externos, como el calor extremo y el impacto del sargazo en instalaciones de generación.
- Déficit de inversión en infraestructura, que retrasa la modernización necesaria para garantizar estabilidad.
Impacto en la población y la economía
La combinación de facturas elevadas y apagones prolongados afecta directamente el bolsillo de las familias y la rentabilidad de los negocios. Comerciantes reportan pérdidas por productos dañados, mientras que industrias y pequeñas empresas deben recurrir a plantas eléctricas, incrementando aún más sus gastos.
En el ámbito social, crece la frustración ciudadana por sentir que se paga caro por un servicio deficiente, lo que erosiona la confianza en el sistema eléctrico y genera reclamos de mayor transparencia en la fijación de las tarifas.
Posibles salidas a la crisis
Los especialistas coinciden en que para superar esta paradoja se requiere:
- Ampliar la capacidad de generación, con nuevas plantas y diversificación hacia energías renovables.
- Modernizar las redes de transmisión y distribución, reduciendo pérdidas y evitando apagones por sobrecargas.
- Garantizar transparencia en las tarifas, explicando de forma clara los ajustes que llegan al usuario.
- Impulsar la eficiencia energética, promoviendo el uso racional de la electricidad.
- Mantener subsidios focalizados, que protejan a los hogares de menores ingresos en medio de la transición hacia un sistema más sostenible.

